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Palau Solità i Plegamans, Barcelona, Spain
Licenciada en Psicologia (UAB, 2002). Máster en Comunicación Empresarial (2.008). Terapeuta en EMDR, PNL y Psicologia Sistémica Familiar. Facilitadora de Constelaciones Familiares, Terapeuta en Flores de Bach, Técnica Metamórfica y Kinegenealogía.

jueves, 7 de enero de 2016

EL SILENCIO DEL SUICIDIO


Hace 11 años que mi padre se suicidó... No estoy triste, solo me apetece compartir contigo algo importante sobre esta desconocida forma de partir... Gracias por compartirlo
Hay quienes creen que el suicidio es una forma de morir voluntaria, cobarde y egoísta fruto de la desesperación o la locura. Solo estoy de acuerdo con lo último. Desde mi experiencia, el suicidio es la metástasis mortal de un cáncer llamado depresión en sus distintas formas de expresión. Una enfermedad en la que la persona, durante meses, queda totalmente secuestrada por su sombra, en una dimensión de absoluta apatía emocional a merced de una mente enferma que lo tortura constantemente con pensamientos de desvalorización, culpa e impotencia y al mismo tiempo lo mantiene con total consciencia sobre lo que ocurre y el dolor que su secuestro está generando a sus seres queridos.
Imagina, durante un momento, levantarte una mañana sin poder sentir ilusión, alegría o amor, sencillamente sin poder sentir nada más que rechazo por ti mismo y por tu estado de absoluta desgana, sin comprender como has llegado ahí, consciente del dolor que causas a quienes te quieren e incapaz de transformar tu estado anímico. No comprendes porque nada hace que te sientas mejor, lo has probado todo. Tu familia tampoco lo entiende. No sientes nada, solo angustia por tu secuestro e impotencia por no poder huir de él.
Vives así algunas semanas, día a día, hora a hora, minuto a minuto. El tiempo se hace eterno. La impotencia se contagia a quienes viven contigo, y empiezan a presionarte: “creo que no estás haciendo lo suficiente para sentirte mejor”, “tienes que esforzarte más”. Te sientes culpable, una mierda, ¿por qué no tienes poder sobre tu mente? ¿Cómo es posible que ella te controle a ti y no al revés? Con todo lo que habías llegado a controlar tu vida antes, con lo poderoso que habías llegado a sentirte…
Han pasado cuatro meses. Estás agotado, no puedes más, solo quieres huir, acallar a tu cabeza. Solo hay una salida: asesinar a tu torturador. Aunque sabes que con él también te vas tú, tu mente forma parte de ti, pero no puedes mas, tu voz interna te maltrata de día y de noche, necesitas silencio! Sabes que tu marcha va a causar un gran dolor, pero piensas que no va a ser más del que ya estás generando, y no puedes más. A tu mente le seduce esta idea, le parece atractiva, te muestra ideas de cómo, cuando… un día te lo propones con verdadera intención a ver si así se ve amenazada, entra en pánico y se calla de una vez por todas, pero no lo hace. Ahora es aún peor, te castiga aun más, te machaca con que eres un cobarde y te amenaza con lo que más quieres: “ni siquiera eres capaz de dar ese paso para liberar a tu familia”, “ya no les aportas nada, hace meses que no eres nada más que una carga para ellos”, “en el fondo siempre te ha faltado valor”…
Un día no puedes más, harías cualquier cosa por ellos, ya no puedes verlos sufrir más por ti… Tomas la fuerza de la ira y el enojo acumulado hacia tu mente y saltas por fin al vacío… Ahora estás al otro lado, ya no hay nada, solo ese anhelado silencio…
Por fin silencio. Vuelves a ser quien eras, vuelves a ser alma.
En España mueren más de 3600 personas al año por suicidio, tres veces más que en accidentes de tráfico. La depresión es un problema social y el suicidio un tabú que genera dolor a las familias que normalmente no hablamos del cómo porque nos genera, inicialmente, sentimientos de culpa, vergüenza y miedo a la reacción de una sociedad, que se muestra sorprendida, conmocionada y abrumada ante un hecho de estas características que no conoce ni comprende.
Hace tiempo que esos sentimientos quedaron atrás y hoy he querido hacer público el cómo para dar voz a un fenómeno desconocido y silenciado, y al mismo tiempo colaborar en devolver el prestigio que pierden quienes mueren en aras de su mente y a los que, en demasiadas ocasiones, injustamente se etiqueta de débiles, cobardes y egoístas.
Mi padre era una persona de gran fortaleza y coherencia, con un pasado complicado y un presente prometedor. Fue un gran padre, con su cosas, como todos, pero con un gran corazón. Jamás lo consideré un cobarde y siempre he creído que su partida fue un equivocado acto de amor sin precedentes, fruto de la desesperación de su enfermedad.
Hoy le rindo homenaje con mi profesión, pero sobretodo con mi vida, valorándola y viviéndola como él hubiese querido y hubiese hecho si hubiese podido. Me he convertido en una buscadora y he encontrado respuestas sobre los entresijos de la mente consciente e inconsciente. He querido conocer qué se llevó a mi padre, lo he hecho y me siento en paz con él y su destino.
La mente es un poderoso instrumento para crear o destruir. Solo sintonizados con un incondicional amor hacia nosotros mismos y hacia la vida construimos, todo lo contrario nos enferma y nos destruye.
Gracias papá por ser un gran Maestro y mostrarme el poder que hay en mí.

1 comentario:

Ismag dijo...

Tu testimonio es un obsequio, me hace mirar la vida directamente, me transmite pasión por comprender su grandeza.