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Palau Solità i Plegamans, Barcelona, Spain
Licenciada en Psicologia (UAB, 2002). Máster en Comunicación Empresarial (2.008). Terapeuta en EMDR, PNL y Psicologia Sistémica Familiar. Facilitadora de Constelaciones Familiares, Terapeuta en Flores de Bach, Técnica Metamórfica y Kinegenealogía.

sábado, 28 de marzo de 2009

FOTO_TERAPIA: Los beneficios de la luz


La luz y los estados de ánimo: El Trastorno Afectivo Estacional (TAE)
Muchas personas se ven afectadas por un magnificado sentimiento de tristeza durante los meses de otoño - invierno. Un 6% de la población española sufre lo que conocemos como Trastorno afectivo estacional (TAE):
¿Cuáles son los síntomas?

- Cambios en el estado de ánimo. La persona puede sentirse triste o irritable la mayoría del tiempo por lo menos durante 2 semanas en una época específica del año.

- Incapacidad para disfrutar. Una persona con TAE puede perder interés en las cosas que disfruta normalmente y sentirse incapaz de disfrutar de las cosas como antes. Las personas con TAE también podrían tener la sensación de no poder completar las tareas tan bien como antes y sentirse insatisfechos o culpables. Una persona con TAE podría perder interés en los amigos y dejar de participar en actividades sociales.
- Poca energía.
- Cambios en el sueño

(aumentos de las horas de sueño y del adormecimiento diurno)
- Cambios en la alimentación.
- Dificultad para concentrarse.
- Disminución de las actividades sociales.

Todos estos síntomas aparecen al inicio del otoño o del invierno: las estaciones con los días “mas cortos” del año.

¿Cómo puede tratarse?

Hace años que la FOTO_ terapia resulta efectiva en personas que sufren el desorden afectivo estacional.

El paciente recibe una lámpara especial que emite una fuerte luz, a la que debe exponerse durante cierta cantidad de tiempo todos los días.

La exposición diaria a luz de espectro completo, es decir luz de espectro similar a la luz solar o a luz blanca (luz similar a la luz solar, pero con menos radiación ultravioleta) a través de estas lámparas es lo que se conoce como fototerapia.
El éxito de la fototerapia en el tratamiento del desorden afectivo estacional ha inspirado investigaciones para ver si también es efectiva en otros tipos de depresión. Los tratamientos que incluyen FOTO_TERAPIA mejoran con respecto a los que no lo reciben en más de un 18%.

Efectos y beneficios de la luz

La ciencia ha demostrado que la luz tiene efectos directos sobre una gran cantidad de procesos fisiológicos que incluyen la producción de determinadas hormonas y la absorción o síntesis de determinados nutrientes como la vitamina D, teniendo estos procesos repercusiones directas sobre nuestros estados de ánimo al generar a nivel psicológico, diferentes interpretaciones de nuestro bienestar físico (niveles de energía, alegría etc.).

Los centros de control del cerebro, que determinan los cambios de humor y el ritmo diario del organismo, están gobernados en parte por la luz que entra por los ojos (no por la piel) por este motivo las lámparas utilizadas en este tipo de terapia no son “cabinas de rayos uva”.

Los niveles del neurotransmisor dopamina aumentan cuando la luz golpea el fondo del ojo. Se piensa que la dopamina mejora la concentración y el estado de alerta, de modo que en los meses oscuros, cuando los niveles de dopamina bajan, se producen el letargo y la falta de energía propios del desorden afectivo estacional.

Por otro lado, en invierno, oscuro la mayor parte del día, el cuerpo produce en mayor cantidad una hormona llamada melatonina, y esto causa adormecimiento.

Según John Nash Ott, no sólo es la cantidad de luz lo que importa, sino la clase de luz a la que estamos expuestos. Según sus investigaciones, la mejor luz para mantener la salud es la luz solar o aquélla que contiene el mismo espectro lumínico que ésta.

La mayoría de las personas que trabajan en oficinas pasan la mayor parte del día en luces de tipo incandescente o fluorescente, que además de ser insuficientes, no poseen un espectro lumínico adecuado. Este tipo de luz no facilita la absorción óptima de ciertos nutrientes y en cambio contribuye a problemas tales como: cansancio, bajas en el sistema inmunológico, hostilidad, depresión, problemas de la piel o pérdida del cabello.

Estudios llevados a cabo en los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos también han relacionado este tipo de luz con pérdida de fuerza y tono muscular.
Cierto nivel de exposición solar – luz natural - es necesario para la salud.

Con estos resultados vale la pena probar un poco de fototerapia. Así que:

1. Abrir las ventanas de casa para dejar entrar la luz solar.
2. Usar colores brillantes en las paredes y los muebles.
3. Sentaros cerca de las ventanas siempre que podais.
4. Tratad de hacer ejercicio o caminar fuera de la casa mientras hace sol. Si lo haceis dentro de casa hacedlo cerca de una ventana.

En la siguiente página web http://www.cet.org/ encontrareis un test para conocer si es necesario consultar a un doctor por alteraciones anímicas estacionales y más información acerca del TAE, la fototerapia, cómo elegir una caja de luz... etc

¡Feliz semana a todos!

sábado, 21 de marzo de 2009

ALIMENTACIÓN ENERGÉTICA: Una terapia revolucionaria.

¿QUÉ ES LA ALIMENTACIÓN NATURAL Y ENERGÉTICA?

Los alimentos son organismos que estaban vivos y que tienen un campo energético que va disminuyendo hasta que se desintegra.

Esta energía sutil nutre también a nuestro campo energético.

Cuanto más fresco y natural es el alimento, mayor campo energético tiene y mayor beneficio para nuestro propio organismo.

La nutrición energética se basa en el principio de que cada alimento produce un efecto diferente en nuestro cuerpo. Utilizando los alimentos y su energía podemos alcanzar y mantener el equilibrio cuerpo-mente.

Para ello es importante incorporar alimentos más naturales en tu vida pues son una fuente de energía primordial para tu organismo.

Nadie pone en duda que una correcta alimentación es imprescindible para sentirnos sanos y vitales. Pero la dieta puede ser mucho más: puede ser un instrumento terapéutico tan eficaz como los fármacos más avanzados.

En esta línea, la medicina energética estudia cómo aplicar las propiedades de los alimentos a la prevención y curación de enfermedades.


Jorge Pérez-Calvo, especialista en medicina natural, nutrición energética y medicina oriental -además de miembro del claustro de profesores de la Universidad Ramón Llull- lleva más de veinte años asesorando a otros profesionales de la salud y a enfermos que acuden a su consulta de Barcelona sobre los aspectos energéticos de la nutrición.


Jorge Pérez nos explica que desde la óptica de la nutrición energética, los alimentos son una herramienta terapéutica de primer orden por su inmenso potencial curativo que, de forma aislada o en combinación con otras terapias, pueden constituir una auténtica revolución a la hora de aumentar nuestro nivel de energía y, por ende, potenciar nuestra salud.


Desde el punto de vista de la medicina oriental, el poder terapéutico de los alimentos está en correspondencia con nuestras características fisiológicas. Por eso debemos entender quiénes somos para aprender qué podemos comer (para este análisis la ayuda de un profesional será imprescindible).


La dietética es, desde esta perspectiva, la primera medicina de la historia del hombre. No existen recetas ni fórmulas milagrosas; el verdadero milagro es la sabiduría del cuerpo.


Según los antiguos médicos chinos, la nutrición es una comunión entre el mundo y el individuo particular.


Así, la elección de los alimentos, el orden con el que los ingerimos, las mezclas de sabores, la temperatura y el método de cocción determinan reacciones psicofisiológicas que pueden ser drenantes, tonificantes o reequilibrantes de la salud.

Los médicos chinos no atienden únicamente a las características químicas de los alimentos, también atienden a las cualidades hereditarias y adquiridas del alimento (su especie, su lugar, su método de cultivo y la influencia cosmológica y planetaria), de modo que el alimento pueda consumirse poco después de ser recolectado -con toda su frescura- y que su producción y consumo esté en relación con la estación y el lugar en el que vivimos.


El sabor y el olor de cada alimento así como su consistencia, su forma y su color permiten detectar la identidad energética del producto.

En suma, cada alimento es vehículo de energías específicas que bien utilizadas pueden restaurar el principio vital del consumidor. Creado por el cosmos, el alimento restaura en el interior de nuestro organismo ese orden cósmico del cual procede.

Que los alimentos influyen no sólo en nuestro nivel de energía sino también en las emociones, el estado mental e, incluso, en la conciencia es algo apenas considerado por la dietética occidental.

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Sin embargo hoy se sabe, por poner un ejemplo, que los alimentos con alto grado de acidez como el azúcar producen una disminución de las reservas de sales minerales y una alteración de la flora intestinal con las consiguientes dificultades en la asimilación de algunos aminoácidos necesarios en la formación de los neurotransmisores y cuyo desequilibrio puede provocar, por ejemplo, dispersión mental, dificultad para concentrarse, cansancio general y decaimiento.


Como se sabe también que el azúcar blanco y otros azúcares monosacáridos como la miel - e, incluso, la ingesta de demasiadas frutas- pueden alterar el nivel de glucosa en sangre ocasionando hiperglucemia (lo mismo que su falta provoca hipoglucemia relativa), condicionando el estado de ánimo. Se ha probado también la relación existente entre el azúcar y la hiperactividad infantil así como entre el consumo habitual de cafeína y la ansiedad, el nerviosismo y el insomnio. Los ejemplos son muchos y se conocen en la medicina oriental desde hace milenios.


En principio, cualquier alimento puede afectar a nuestra situación anímica aunque por lo general no somos conscientes de esa relación causa-efecto.


Existen algunos ejemplos muy obvios entre los que podríamos citar la ingesta de alcohol y su potencial desinhibidor de las tensiones y las emociones estancadas, o del chocolate, que también suaviza la insatisfacción de las emociones reprimidas. Y no olvidemos el consumo excesivo de azúcar, que aumenta nuestra predisposición a la depresión y la dispersión. Para comprobarlo basta beber un vaso de agua con azúcar cuando se encuentra uno realizando un trabajo intelectual -sea leer, escribir o estudiar- y observar que el rendimiento decae notablemente.


Considerando estas reflexiones, hoy que empezamos la primavera os invito a haceros el firme propósito de COMER MEJOR siguiendo algunas premisas:


1. Más CALIDAD que CANTIDAD


2. Buscando productos frescos de temporada,

mejor locales que importados (habrán “sufrido” menos).


3. Observando y agradeciendo aquello que nos disponemos a ingerir como paso previo a su ingesta: degustandonos con la vista, el olfato...

(esto aumentará nuestra consonancia energética con los alimentos que nos disponemos a incorporar como parte de nosotros: recuerda que los alimentos son energía).


4. Masticando lentamente, saboreando cada bocado y concentrándonos en el proceso al que estamos llevando a nuestro cuerpo.


5. Todo placer tiene un prinicipio y un fin: es importante no atiborrarnos.

Seguro que tanto clímax nos hace despertar el deseo de “querer mas!”, pero nuestro cuerpo no merece trabajar horas extras y después tener que rendir al máximo!


Al finalizar agradecete el momento de satisfacción y espera hasta la próxima comida.

OBSERVA - SABOREA – AGRADECE


¡Son solo un par de minutos antes y despues de cada comida nos harán sentirnos mucho mejor! El tiempo no es una excusa y si la es, piensa el que puedes llegar a perder en médicos!


¡Feliz semana a todos!